ESTRATEGIAS DE REPRODUCCIÓN SOCIAL EN AGRICULTORES FAMILIARES: MODELO DE ANÁLISIS DE LA ESTRUCTURA AGRARIA Y SISTEMAS DE ESTRATEGIAS

ESTRATÉGIAS DE REPRODUÇÃO SOCIAL EM AGRICULTORES FAMILIARES: MODELO DE ANÁLISE DA ESTRUTURA AGRÁRIA E SISTEMAS DE ESTRATÉGIAS

REGISTRO DOI: 10.70773/revistatopicos/791256492

RESUMEN
Este trabajo analiza cómo la agricultura familiar se desenvuelve para persistir frente a condiciones históricas adversas. A diferencia del modelo capitalista orientado a la maximización de beneficios, este sector prioriza la reproducción social de la explotación, y busca garantizar la subsistencia familiar en el corto plazo y asegurar la continuidad intergeneracional en el largo plazo. Esta dinámica se sustenta en la unidad indisoluble entre familia y producción, el uso intensivo de mano de obra familiar y una organización de carácter patriarcal. Para enfrentar las presiones del agronegocio, las familias despliegan un sistema de estrategias de resistencia y adaptación dirigidas a preservar su capital económico, cultural, social y simbólico. Mediante decisiones biológicas, sucesorias, educativas y económicas, la familia actúa como el eje central del proceso, guiada por un habitus que trasciende el mero cálculo financiero. El estudio integra los conceptos de estructura agraria, el sistema familia-explotación y el enfoque global de la explotación agropecuaria (EGEA) para revalorizar la razonabilidad práctica por encima del economicismo. Estas estrategias, estructuradas jerárquicamente, interactúan con factores internos y externos para alcanzar un punto óptimo, un equilibrio dinámico entre variables socioeconómicas, productivas y ambientales que demuestra la resiliencia y sostenibilidad de la agricultura familiar frente al mercado y al Estado.
Palabras-claves: Agricultura Familiar; estrategias de resistencia; estructura agraria; mercado y al Estado; resiliencia y sostenibilidad.

RESUMO
Este trabalho analisa como a agricultura familiar se desenvolve para persistir diante de condições históricas adversárias. A diferença do modelo capitalista orientado para a maximização de benefícios, este setor prioriza a reprodução social da exploração, e busca garantir a subsistência familiar no curto bairro e assegurar a continuidade intergeracional no largo largo. Esta dinâmica se sustenta na unidade indissolúvel entre família e produção, o uso intensivo de mão de obra familiar e uma organização de caráter patriarcal. Para fazer face às pressões do agronegócio, as famílias desenvolveram um sistema de estratégias de resistência e adaptação dirigidas à preservação do seu capital económico, cultural, social e simbólico. Mediante decisões biológicas, sucessoras, educativas e econômicas, a família atua como a autoridade central do processo, guiada por um hábito que transmite o mero cálculo financeiro. O estúdio integra os conceitos de estrutura agrária, o sistema de exploração familiar e a abordagem global da exploração agropecuária (EGEA) para revalorizar a razoabilidade prática ao máximo do economicismo. Essas estratégias, estruturadas jerárquicamente, interagem com fatores internos e externos para alcançar um ponto ótimo, um equilíbrio dinâmico entre variáveis ​​socioeconômicas, produtivas e ambientais que demonstram a resiliência e a sustentação da agricultura familiar frente ao mercado e ao Estado.
Palavras-chave: Agricultura Familiar; estratégias de resistência; estrutura agrária; mercado e estado; resiliência e sostenibilidad.

ABSTRACT
This work analyzes how family farming develops to persist in the face of adverse historical conditions. Unlike the capitalist model oriented towards the maximization of benefits, this sector prioritizes the social reproduction of exploitation, and seeks to guarantee family subsistence in the shortest space and ensure intergenerational continuity in the widest space. This dynamic is sustained by the indissoluble unity between family and production, the intensive use of family hands and an organization of a patriarchal nature. To face the pressures of agribusiness, families deploy a system of resistance and adaptation strategies aimed at preserving their economic, cultural, social and symbolic capital. Through biological, succession, educational and economic decisions, the family acts as the central ejeje of the process, guided by a habitus that goes beyond mere financial calculation. The study integrates the concepts of agrarian structure, the family-explotation system and the global approach to agricultural exploitation (EGEA) to revalue practical reasonableness above economicism. These strategies, structured hierarchically, interact with internal and external factors to achieve an optimal point, a dynamic balance between socioeconomic, productive and environmental variables that demonstrates the resilience and sustainability of family farming vis-à-vis the market and the State.
Keywords: Family Farming; resistance strategies; agrarian structure; market and the State; resilience and sustainability.

1. INTRODUCCION

Cuando nos referimos al mundo rural y de los agricultores familiares, ignoramos la cantidad de variables involucradas que existen para producir alimentos. El agricultor convive en un ecosistema vivo y en constante tensión. Detrás de cada alimento que llega a nuestras mesas, hay un agricultor familiar que lucha con la biología, con el suelo, y el clima, atrapado por las reglas de un mercado adverso, por las decisiones -u omisiones- del Estado, y por las huellas de una historia local que define quién es dueño de la tierra.

Para lograr con su objetivo de la reproducción social de su explotación, el agricultor familiar está constantemente tomando decisiones, como qué sembrar y que animales criar para la próxima temporada, que no es un simple cálculo matemático o financiero, es un acto de equilibrio extremo para mantenerse entre los ciclos productivos. La agricultura familiar es una forma de vida, de resistencia y de gestión ambiental.

Resaltando, que el neoliberalismo dominante, plantea que la producción agropecuaria es meramente una actividad económica y rentable, basados en la escuela económica marginalista3.

El objetivo de esta presentación es abordar la explotación familiar no como una unidad productiva aislada, sino como el nodo central de una densa trama de relaciones socioeconómicas y ambientales. Veremos cómo las variables internas de la explotación agropecuaria, como la mano de obra familiar y el relevo generacional, dialogan constantemente con fuerzas externas, la presión de los mercados globales, el marco regulatorio e institucional del Estado, y la memoria histórica del lugar. Nos proponemos desarmar ese rompecabezas para demostrar por qué es imposible entender la producción de alimentos sin entender, al mismo tiempo, su historia, su política y su sociedad. Donde la cultura, la economía, las políticas públicas, la naturaleza y la identidad se cruzan en la vida de quienes sostienen la seguridad y soberanía alimentaria de nuestros pueblos.

La producción de alimentos está en manos de la agricultura familiar, que representa a nivel mundial el 90% de las más de 525 millones de explotaciones agropecuaria (EAP) existentes, y la gran mayoría no supera las dos hectáreas. El uno por ciento de las empresas más grandes controla el 70% de las tierras agrícolas globales, integrándose por completo al flujo de capitales de las corporaciones alimentarias (FAO, 2014; International Land Coalition, 2020). En América Latina y el Caribe, la agricultura familiar constituye un pilar socioeconómico estratégico que abarca más del 80% de las explotaciones (Schneider, 2016). No obstante, la región se ha consolidado como la mayor productora global de alimentos bajo un esquema de monocultivos de exportación. Este fenómeno del siglo XXI responde a una re-primarización económica y a la adopción de un régimen alimentario corporativo globalizado (Bonnano, 2003; Toledo y Barrera-Bassols, 2008; Rodriguez Muñoz, 2010; Ploeg, 2010; Llambi, 2000 y 2012; Hocsman, 2014, Neiman, 2019; González De Molina et al., 2021). La renta generada se desvía hacia el sistema financiero y la riqueza se concentra en empresas transnacionales y oligarquías locales (Caixeta y Morasso, 2021., Trentin, 2023), mientras que la extracción de biomasa ya absorbe el 25% de la producción primaria neta del planeta (Krausmann et al., 2017, apud González De Molina et al., 2021).

En dicho contexto pretendemos comprender y analizar como los agricultores familiares logran mantenerse y reproducirse en el tiempo. Una de las tareas más difíciles es definir y caracterizar al agricultor familiar desde las distintas nociones teóricas.

2. MARCO ANALÍTICO DE LAS ESTRATEGIAS DE REPRODUCCIÓN SOCIAL

Entre las escuelas económicas, y en particular en el análisis económico marginalista, es en la persona del agricultor que se conjugan tres categorías, de patrón, empleado y arrendatario de sí mismo. El agricultor familiar debería obtener un salario por el trabajo, un interés por el capital, y una renta por la tierra. Esta racionalidad del agricultor familiar que no retribuye a los factores de producción, y él es quien realiza los trabajos, la gestión y es dueño de los bienes de trabajo, es lo más difícil de entender en la academia.

De lo antes mencionado, se desprende que para comprender al agricultor familiar no basta con analizar el rol y su inserción en la división social del trabajo, sino cómo es su inserción social. Tampoco su comportamiento se explica por la disponibilidad de bienes de producción, estos son sólo medios que el agricultor familiar utiliza para cumplir su objetivo principal de reproducción social (Abramovay; 1992).

Podemos definir la agricultura familiar, basado en los tres trazos característicos: unidad indisoluble entre la explotación agrícola y la familia, el uso intensivo del trabajo, y la naturaleza patriarcal de la organización. Dicha agricultura familiar cumple el rol de ofrecer alimentos a precios inferiores que la empresa capitalista. Ya que el objetivo de dicho agricultor no es la obtención de una tasa media de lucro, como la empresa capitalista, sino un ingreso bruto que permita asegurar la reproducción de la familia (Abramovay, 1992).

Como plantea Merlet y Jamart, (2007), el término agricultura familiar hace referencia a una agricultura basada en las células domésticas, en el seno de las cuales producción y reproducción están íntimamente ligadas. Tienen en común varias características: - como no recurrir de manera dominante a una fuerza de trabajo externa a la unidad doméstica (lo que limita de hecho el tamaño de las explotaciones); - remunerar la fuerza de trabajo sobre la base de los resultados de la unidad de producción y no sobre una base salarial; - e integrar las dinámicas generacionales y patrimoniales en la toma de decisiones.

Ploeg (2010), define a la agricultura familiar como un proceso de coproducción y un equilibrio entre producción/reproducción, una interacción continua y dinámica entre la naturaleza y los seres humanos. Los procesos de producción tienen que ver con la obtención de bienes y alimentos para la venta o el autoconsumo, y los procesos de reproducción constituyen las prácticas orientadas a garantizar que el sistema/unidad productiva pueda sostenerse a lo largo del tiempo, como, por ejemplo: - regenerar la fertilidad del suelo (praderas polífiticas, barbechos o rotación); - mantener y renovar los activos biológicos (cría y recria de animales para futuros vientres de reposición), - conservar la infraestructura y los saberes locales sin depender en exceso de insumos externos, y los agricultores familiares van a priorizar la autonomía frente a la dependencia de insumos.

Los agricultores familiares persiguen como objetivo la reproducción social de la familia y el mejoramiento de la calidad de vida, muestran mayor capacidad para convivir con las limitaciones ambientales en el proceso productivo. Además, son quienes producen para el mercado interno, agregando valor, preservando el patrimonio cultural y percibiendo en la mayoría de los casos, un menor precio de sus productos. “A nivel de políticas de Estado, son generadores de empleos y promotores de la soberanía alimentaria y seguridad alimentaria”. (Trentin, 2023).

De acuerdo con Almeida (1986), en lugar de la idea común de funcionalidad macroeconómica de la familia rural para el capital, aparece la idea de reproducción de la familia para sí, articulada con su inserción en la sociedad capitalista. Las familias adoptan estrategias como respuesta a presiones macroeconómicas y políticas. Las respuestas de las familias pueden ser en el ciclo corto, la intensificación del trabajo y la dispersión de la unidad de trabajo familiar. Otras respuestas de largo plazo pueden ser que los hijos migran precozmente, control de natalidad, control sobre patrimonio, familias y grupos de parientes pueden adquirir una dimensión corporativa.

De esta perspectiva los problemas de la economía de los agricultores familiares y de parentesco y propiedad se unifican, articulándose al campo externo (precios, mercado, leyes) para producir familias diversas y con cualidades de vidas distintas (Ibid).

Entendiendo a la noción de reproducción social, como el proceso de mantener, reponer y trasmitir el capital social de generación para generación, siendo el grupo domestico su mecanismo central, lo cual tiene simultáneamente una dinámica interna y un movimiento gobernado por sus relaciones con el campo externo (Fortes apud Almeida, 1986).

En general, los autores que se dedicaron al estudio de la reproducción social de la agricultura familiar argumentan que los agricultores familiares tienen como meta tanto la reproducción de sí mismos y de sus familiares, en el corto plazo (obtención de medios de mantención de la vida, tales como alimentación, habitación, cuidados con la salud, entre otros), como la continuidad de la unidad de producción familiar a través de la permanencia de por lo menos uno de sus hijos, en el largo plazo (Champagne, (1986); Almeida, (1986); Abramovay, (1992); Lamarche, (1993); Woortman, (1995); Carneiro, (1998); Tedesco, (1999).

Los agricultores familiares despliegan estrategias estructuradas y lógicas como, la diversificación productiva, el uso de mano de obra familiar, la pluriactividad y la planificación de la herencia, para asegurar la continuidad de sus explotaciones. Comprender el qué y el porqué de estas decisiones es indispensable para visibilizar su capacidad de adaptación y sobrevivencia. Cómo la relación entre los recursos del hogar y las exigencias externas determinan las estrategias de reproducción social para mantener sus explotaciones.

Para ello recurriremos al concepto de estructura agraria, que se refiere a la configuración de elementos socio-económicos de la vida agraria, interrelacionados, intercondicionados e interdependientes. Si bien la estructura agraria se fundamenta en una especial forma de tenencia de la tierra, no se agota en ella y solo puede comprenderse y definirse como una totalidad de elementos de orden social y económico (Caracciolo de Basco et al., 1981; Margiotta y Benencia, 1981). Se destacan tres componentes básicos de la estructura agraria: - la estructura de tenencia de la tierra, que hace referencia a la forma en que los agricultores se relacionan con la tierra, cómo se la distribuyen y los derechos que establecen para su uso; - la estructura económico-productiva, que está definida por quiénes, qué, cómo producen y el destino de la producción; y - la estructura social en que se desenvuelve el agricultor con su sistema normativo, elementos culturales y distintos procesos sociales que se pueden desarrollar dentro de la misma (cooperación, conflictos, diferenciación, marginación y migración, entre otros), (Ver cuadro N°1 Estructura Agraria).

La estructura agraria no es estática, por ello debe tenerse en cuenta los procesos históricos de su conformación. En toda explotación agropecuaria, hay un sujeto social que lo dirige en función de la disponibilidad de otras fuentes de ingresos, de sus orientaciones hacia cierta/s actividad/es, composición demográfica familiar, tenencia de los recursos, historia ocupacional, sus actitudes hacia el cambio e innovación y participación social, su nivel educativo y acceso a la información, variables que intervienen especificando las estrategias productivas, mientras que las variables estructurales como la disponibilidad de factores productivos, organización social del trabajo, su racionalidad económica y su relación con los mercados; determinan las estrategias productivas (Caracciolo de Basco et al., 1981; Margiotta y Benencia, 1981).

CUADRO N°1: Cuadro de Estructura Agraria

Fuente: Margiotta y Benencia, 1981.

Las estrategias productivas se definen como el modo en que se utilizan los recursos productivos y las relaciones con los mercados que tienen las explotaciones agropecuarias (EAP) de un mismo tipo social agrario. Tales estrategias son, - tipo de actividad: no todas las EAP con similar dotación de recursos naturales, capital y trabajo seleccionan el mismo tipo de actividad, pues también en la elección influye el conjunto de variables intervinientes; - composición interna del capital: se refiere a las diferentes proporciones de la tierra y de cada rubro del capital activo total de la explotación; - organización del trabajo: distribución de los roles ocupacionales por edad y sexo en la familia y el tipo de tareas de la mano de obra contratada; - manejo técnico: se evalúa el cómo de cada labor; - forma de provisión de insumos: es importante distinguir entre insumos comprados y auto-provistos. Debe considerarse forma de pago, plazos y condiciones exigidas por el proveedor; - forma de financiamiento: las fuentes de financiamiento se clasifican en autofinanciamiento, financiamiento de terceros, e ingresos extraprediales; y - destino de la producción y comercialización: se analiza la producción para autoconsumo y para el mercado, y los canales de comercialización (Caracciolo de Basco et al., 1981).

La combinación de estrategias asumidas se expresa correlativamente con los resultados socio-económicos. Con el estudio de los componentes de la estructura agraria se puede llegar a tener un entendimiento de la heterogeneidad de los resultados (físicos, económicos, sociales, culturales y ambientales) a que arriban los actores involucrados en ella ante la modificación de alguno de los componentes, como así también la influencia que ejerce el Estado, a través de sus políticas públicas (Margiotta y Benencia, 1981).

La estructura agraria no es estática, se estructura, desestructura y reestructura permanentemente. Por ello debemos considerar los procesos históricos de conformación de la estructura agraria.

Cuando nos referimos a la estructura social queremos referirnos tanto a: - los distintos grupos y sectores sociales y el tramado de las relaciones sociales a través de las cuales, aquellos, van conformando la dinámica social; - los sistemas normativos y demás elementos culturales que los grupos y sectores sociales institucionales a través de la misma dinámica social.

De modo tal que una de las cuestiones prioritarias será identificar los grupos sociales y sectores más significativos de la estructura social. Tales grupos y sectores encontraran bases para su formación en el sistema de estratificación social (estratos sociales, clases sociales), el parentesco (grupos familiares), las afinidades e intereses compartidos (asociados rurales, cooperativas, otros grupos secundarios), los aspectos demográficos (grupos de edad, sexo, etc.). Los distintos grupos sustentaran diversas formas culturales, lo que hace ineludible, para comprender el comportamiento social, tener en cuenta las características culturales.

Por otra parte, cuando hablamos de dinámica social, estamos diciendo que en la estructura social se desarrollan distintos procesos sociales (cooperación, conflictos, socialización, institucionalización, diferenciación, migración, marginación).

Quienes producen, qué y cómo producen, para qué y para quienes producen, definen las características de la estructura económico-productiva. Así, son especialmente importantes los recursos productivos disponibles y su combinación, como los resultados que provocan. Estos elementos nos permitirán establecer las distintas formas y tipos de explotación que, como veremos, son de gran relevancia para la comprensión de las características de la estructura social. Finalmente debe considerarse la acción del Estado sobre la estructura agraria. Esta acción se manifiesta a través de las distintas políticas que se implementan en relación con la actividad agraria y a la población rural. Consecuentemente, muchas de las transformaciones de la estructura agraria deberían comprenderse a partir del papel jugado por el Estado.

Además del concepto de estructura agraria que nos ayuda para analizar las estrategias de reproducción social de los agricultores familiares, utilizaremos la noción de un sistema de estrategias de reproducción de Bourdieu, (1994), que rompe con una perspectiva en la que la reproducción social está dictada por reglas externas a los agentes sociales.

Dicho autor propone el estudio de las estrategias mediante las cuales las diferentes categorías sociales reproducen su posición en el espacio social, basándose en una socialización que genera ciertas disposiciones (Bourdieu, 1994; apud Bruner y dos Anjos, 2008).

Estas estrategias abarcan ámbitos relacionados con la fertilidad y la profilaxis, la educación, la vida matrimonial, la economía, las estrategias simbólicas y sucesorias, y se generan en el seno familiar. Dichas estrategias están sistemáticamente relacionadas, es decir, se emplean de forma conjunta o articulada en diferentes momentos (Bourdieu, (1994), apud Bruner y dos Anjos, (2008).

Las implementaciones de dichas estrategias serán en función del estado de los mecanismos de reproducción social objetivados, como los mercados económicos, educativos, matrimoniales, laborales, sus normas jurídicas; y de las oportunidades diferenciales de ganancia que estos ofrecen a los individuos y/o familias (Ibid).

Este concepto se retoma aquí para analizar las diferentes maneras en que los miembros de las familias dedicadas a la agricultura familiar en diferentes contextos sociales se reproducen socialmente y continúan en esta actividad social.

Según Bourdieu (1990), la reproducción del orden social se explica por las múltiples estrategias que los agentes sociales ponen en práctica para la conservación o la apropiación del capital en sus diferentes tipos; esto es:

  • El capital económico, constituido por los diferentes factores de producción (tierras, fábricas, trabajo) y el conjunto de los bienes económicos: ingreso, patrimonio, bienes materiales;

  • El capital cultural, corresponde al conjunto de calificaciones intelectuales, sean producidas por el sistema escolar o transmitidas por la familia. En la teoría de Bourdieu el capital cultural se presenta en tres estados: incorporado, objetivado e institucionalizado. El capital cultural en estado incorporado está ligado al cuerpo y supone su incorporación; en estado objetivado el capital cultural es transmisible en su materialidad en soportes tales como escritos, pinturas, monumentos, etc.; por último, encontramos el capital cultural en estado institucionalizado, la objetivación del capital cultural bajo la forma de títulos es una de las maneras de neutralizar ciertas propiedades que debe al hecho de que, estando incorporado, tiene los mismos límites biológicos que su soporte (Bourdieu, 2007 apud Capdevielle 2011);

  • El capital social, que se define en esencia como el conjunto de las relaciones sociales de las que dispone el individuo o grupo. En este sentido, la posesión de este capital implica un trabajo de establecimiento y mantenimiento de relaciones de sociabilidad; y

  • El capital simbólico, al que corresponden los rituales ligados al honor y al reconocimiento, constituyente de ventajas sociales de consecuencias concretas.

Los agentes sociales siempre procuran mantener o incrementar el volumen de su capital y, por lo tanto, mantener o mejorar su posición social. Los mecanismos de conservación del orden social predominan en razón de la importancia de las estrategias de reproducción. Una cuestión importante con respecto al mundo social es saber cómo perdura el mundo y cómo se perpetúa el orden social, esto es, el conjunto de relaciones de orden que lo constituyen. Puede tratarse de grandes clases de estrategias de reproducción, que están presentes en todas las sociedades, pero con importancia distinta, y formas que varían según la naturaleza del capital que se trata de transmitir y el estado de los mecanismos de reproducción disponibles (Bourdieu, 1990).

De acuerdo a esto, y siguiendo a Bourdieu (1990), puede establecerse una tipología de esas estrategias; como sigue:

  • Las estrategias de inversión biológica, entre la más importantes estan, las estrategias de fecundidad y las estrategias profilácticas. Las estrategias de fecundidad apuntan a controlar la cantidad de descendientes a fin de asegurar la transmisión de los capitales. Pero en el caso de ciertos grupos sociales también se trata de favorecer el ascenso social de sus miembros mediante la limitación voluntarias de su fecundidad. Las estrategias profilácticas están destinadas a mantener el patrimonio biológico y se refieren a la gestión de capital corporal. Las diferencias de expectativa de vida entre los ejecutivos, los obreros y los campesinos, están dadas por las condiciones laborales diferentes, pero también de una relación diferente con el cuerpo y la enfermedad;

  • Las estrategias sucesorias tratan de asegurar la transmisión del patrimonio material entre las generaciones con el mínimo de pérdidas posible. Son de vital importancia teniendo en cuenta que el capital económico domina el volumen global del capital;

  • Las estrategias educativas, tienen el objetivo de producir agentes sociales dignos y capaces de recibir la herencia del grupo, es decir, de transmitirla a su turno a éste. El acceso al sistema escolar que aumentó debido a la demanda educativa creciente de sectores que antes estaban excluidos, no garantiza una movilidad social ascendente. Así, no necesariamente un joven dotado de un nivel de formación superior al de su padre debe ocupar una posición social más elevada. La realidad ha mostrado que una elevación del nivel educativo no garantiza una movilidad social intergeneracional ascendente por la intensificación de la competencia en el campo laboral y el aumento de las inversiones educativas de las clases sociales más favorecidas. Cabe agregar que, las estrategias de inversión escolar no son independientes de las estrategias de fecundidad; por esto son un poderoso factor de reproducción social dado que, los cónyuges se unen no sólo por su origen social, sino también por su patrimonio académico;

  • Las estrategias de inversión económica, están orientadas a la perpetuación o el aumento del capital en sus diferentes tipos. Por consiguiente, se trata a la vez de acumular capital económico y también capital social. Las estrategias de inversión social apuntan a establecer o mantener relaciones sociales directamente utilizables o movilizables, a corto o a largo plazo, transformándolas en obligaciones duraderas, sobre todo por el intercambio de dinero, trabajo y tiempo. Las estrategias matrimoniales representan un caso particular; así también con las asociaciones colectivas; y

  • Las estrategias de inversión simbólica son todas las acciones tendientes a conservar y aumentar el capital de reconocimiento. Se trata de estrategias cuyo objetivo es reproducir los esquemas de percepción y evaluación más favorables a las propiedades del individuo o grupo. El campo cultural funciona como un sistema de clasificación social fundado en una jerarquía que va desde lo distinguido a lo vulgar, por utilizar lenguaje cotidiano. Así, este sistema permite a los agentes sociales introducir estrategias de distinción y reconocimiento con respecto a los miembros de otras clases sociales, por ejemplo, en la elección del cónyuge, el modo de desempeñar el trabajo, la participación en política o el mobiliario de su casa.

La familia es el sujeto de las estrategias de reproducción social, pues, por un lado, es el núcleo a partir del cual sus miembros articulan acciones para garantizar su reproducción física y social, y por otro, es el ámbito donde se forman las disposiciones primarias de los agentes, es decir, el habitus, que se constituye en el principio de acción de sus prácticas sociales y, por lo tanto, de sus estrategias (Bourdieu, 1994, apud Cowan Ros y Schneider, 2008).

Así, las acciones que ejecutan los agentes a fin de reproducir su posición social pueden ser aprehendidas a través de la noción de estrategia, entendida como “las líneas de acción objetivamente orientadas que los agentes sociales construyen continuamente en la práctica y que se definen en el encuentro entre el habitus y una coyuntura particular del campo” (Bourdieu, 1995: p. 89 apud Cowan Ros y Schneider 2008).

La propuesta conceptual de Bourdieu, plantea que los grupos sociales movilizan sus distintos tipos de recursos, capital económico, cultural, social o simbólico, para conservar o mejorar su posición al interior de la jerarquía social y beneficiarse de los privilegios materiales y simbólicos a los que están sujetos. Esto es porque, el mundo social se presenta como un sistema simbólico que está organizado según la lógica de la diferencia, de la distancia diferencial. El espacio social tiende a funcionar como un espacio simbólico, un espacio de estilos de vida y de grupos de estatus, caracterizados por diferentes estilos de vida (Bourdieu, 1988; apud Rossi, 2013).

Entendemos que en el contexto del mundo rural actual donde predomina el modo de producción capitalista y el agronegocio, los agricultores familiares realizan prácticas de resistencia a dicha dominación. Las prácticas de resistencia y las estrategias de subversión que elaboran los agricultores familiares responden a la internalización de las estructuras sociales.

Los agricultores no necesariamente son conscientes del mecanismo de dominación del modo de producción capitalista, sus prácticas pueden ser entendidas en términos de estrategia en defensa de sus intereses (Gutiérrez, 2006; apud Rossi, 2013, Trentin, 2023).

En la mayor parte de las conductas cotidianas, los agentes actúan mediante esquemas prácticos, que minimizan el equívoco y la imprecisión, en particular en las interacciones (Bourdieu, 1988; apud Rossi, 2013).

El sentido práctico tiene una lógica propia, que hay que aprehender para explicar y comprender las prácticas. Dicha lógica determina que las acciones son razonables y ajustadas al futuro sin ser parte de un plan. Existe una razón inherente a las prácticas que va más allá del economicismo y de la maximización del beneficio económico, es una economía de las prácticas. Así, el sentido práctico y las estrategias de reproducción son las disposiciones de un habitus que tiende espontáneamente a reproducir las condiciones de su propia producción (Bourdieu, 1988; apud Rossi, 2013).

El habitus, es uno de los conceptos centrales de la teoría sociológica de Pierre Bourdieu. Por lo tanto, podemos entender disposiciones o esquemas de obrar, pensar y sentir asociados a la posición social. El habitus hace que personas de un entorno social homogéneo tiendan a compartir estilos de vida parecidos, pues sus recursos, estrategias y formas de evaluar el mundo son parecidas. A cada posición social distinta le corresponden distintos universos de experiencias, ámbitos de prácticas, categorías de percepción y apreciación que, al servicio del habitus del individuo, serán naturalizados y consideradas cualidades específicas de clase (Bourdieu, 1994).

Este habitus de clase será crucial en la reproducción social ya que al haber sido generado en unas determinadas condiciones sociales, y manifestado de manera corporal, inconsciente, los esquemas y distinciones del que es producto, actúa contribuyendo así a reproducirlas mediante su constante y continua actualización. Esto se puede observar en los límites del habitus, que es una de sus dimensiones fundamentales: las posibilidades e imposibilidades, puesto que con el habitus uno se excluye de lo que está excluido (Ibid).

El sujeto de la mayor parte de las estrategias de reproducción es la familia, que actúa como una suerte de sujeto colectivo y no como un simple agregado de individuos.

Bourdieu (1994), plantea la existencia de las cinco grandes clases de estrategias de reproducción como: de inversión biológica, sucesorias, educativas, de inversión económica y de inversión simbólica. Propone el concepto de sistema de estrategias de reproducción como una forma de reintroducir la noción del tiempo y el análisis histórico, en el marco en el cual concibe las prácticas de los agentes. Si bien todas se encuentran entremezcladas y son interdependientes, están cronológicamente articuladas en la medida que las prioridades cambian durante el ciclo familiar.

El trabajo de Batista Fonseca et.al., (2023) destaca la capacidad de los agricultores familiares para diseñar y combinar estrategias diversas según sus necesidades, conocimientos y características de los territorios. Existen investigaciones centradas en los elementos económicos productivos que integran la lógica de estructuración de las estrategias familiares (Brossier, Chia, Marshall y Petit, 1997; apud Batista Fonseca et.al., (2023), por otro lado, existen conceptualizaciones sobre las estrategias espaciales, principales y complementarias adoptadas por determinadas organizaciones familiares (Tobío, 2002; apud Batista Fonseca, et.al., 2023).

Entre las teorías del desarrollo rural figuran propuestas que reconocen las estrategias de vida o supervivencia de los agricultores como uno de sus paradigmas, demuestran la importancia de centrar su análisis en dichas prácticas para lograr los objetivos propuestos, profundizando el papel activo de los agricultores a nivel familiar, centrados en el acceso y manejo de los recursos en medio de condiciones adversas e integran el enfoque de estrategias de vida, también conocido como modos o medios de vida sostenible en contextos vulnerables (Batista Fonseca, et.al., 2023).

Este último enfoque fue enriquecido por Kaztman, (1999); apud Batista Fonseca, et.al., (2023), al incorporar el concepto de estructura de oportunidades como probabilidades de acceso a bienes, a servicios o al desempeño de actividades cuyas fuentes básicas de oportunidades son el mercado, el Estado y la sociedad. Tal noción resulta útil para introducir el análisis en torno al vínculo de las dimensiones espacial y social con la disponibilidad de los bienes y servicios que el contexto brinda, así como las formas de obtención que se ponen en práctica. Al mismo tiempo, abre el camino para incorporar también la percepción que tienen los agentes de ellas como oportunidad. Entiende las estrategias como prácticas que se definen en la acción y que pueden ser tanto procedimientos de cálculo como actitudes imitativas de reacciones emprendidas por hogares, personas o grupos tomados como referencia. En el campo de los estudios campesinos latinoamericanos, el término estrategia ha sido empleado para abordar disímiles dimensiones de la realidad social, en particular las dinámicas de agricultores en contextos agrarios donde predominan formas capitalistas de producción (Batista Fonseca, et.al., 2023).

Sin embargo, resulta exiguo el conocimiento disponible acerca de la lógica de estructuración de sus estrategias de reproducción social, entendida como las formas en que las familias conciben, ejecutan, combinan y jerarquizan sus prácticas (Batista Fonseca, et.al., 2023).

Las formas de articulación o combinación de estrategias socio-reproductivas adoptadas por las unidades familiares se sustentan en la jerarquización entre estrategias centrales y secundarias. Las primeras son aquellas que cumplen un papel esencial en el proceso de reproducción social de las familias. Se caracterizan por otorgar direccionalidad a la acción de estas unidades, dado que se encuentran estrechamente asociadas con sus objetivos esenciales; su sustitución requiere realizar profundos cambios en la dinámica socioeconómica de las familias; generalmente exigen mayor inversión en tiempo, recursos humanos y materiales; son significadas positivamente a nivel social por su alto grado de eficacia, y constituyen una plataforma para la realización de estrategias secundarias o complementarias (Batista Fonseca, et.al., 2023).

Por su parte, las estrategias secundarias podrían definirse como las prácticas que complementan directa o indirectamente las de carácter central. En el estudio realizado se distinguen por poseer mayor probabilidad de ser sustituidas sin que se altere, en lo esencial, la dinámica del grupo; suelen aparecer ocasionalmente en el discurso de los agentes; presentan una índole diversa, por lo que generalmente los agricultores requieren la combinación de varios tipos; son percibidas como estrategias no siempre eficaces, lo que les confiere un reconocimiento social de menor alcance; bajo determinadas condiciones internas y externas a las unidades productivas, pueden articularse de manera sincrónica o cronológica y llegar a sustituir las estrategias centrales (Batista Fonseca, et.al., 2023;, Trentin, 2025).

El estudio de Batista Fonseca, et.al., (2023), arroja una tipologización de las estrategias familiares de reproducción social en las dimensiones de la vida familiar, económico-productivas, de bienestar material, sucesorias y relacionales, como a su jerarquía o papel en la reproducción social de los establecimientos agropecuarios. Con sus estrategias, los agricultores familiares mantienen una red de cooperación, fundamentalmente entre familias, que beneficia el logro de sus fines económicos y sociales (Batista Fonseca, et.al., 2023; 2023; Trentin, 2025).

Otro de los aportes en este estudio es la metodología del Enfoque Global de la Explotación Agropecuaria (EGEA)4, para analizar las estrategias de reproducción social de los agricultores familiares, ya que contribuye en la comprensión de las prácticas de resistencia, y de las estrategias de reproducción de la producción familiar (Rossi, 2013).

Uno de sus postulados del EGEA es que considera a la unidad familiar de producción como un sistema complejo, que comprende el sistema de producción, la familia, el sistema de decisión y el contexto. Cabe señalar que aquí el método no nos remite a un decisor racional y menos a una racionalidad de tipo economicista, sino a la razonabilidad de las prácticas, uno de los puntos que hace compatible su integración con la propuesta conceptual de sentido práctico planteado por Pierre Bourdieu.

El método EGEA utiliza elementos de tres enfoques:

  1. El enfoque por sistemas, en el cual se considera a la explotación agropecuaria compuesta por tres sistemas inter-relacionados: el sistema de decisión, el sistema operativo y el sistema de información;

  2. El enfoque decisional, para el cual el agricultor, en el seno de una situación dada (caracterizada por determinadas fortalezas o elementos favorables y por dificultades o elementos adversos) traduce sus finalidades en prácticas particulares (pertenecientes al sistema operativo) que le permitan obtener los resultados constatados sobre la explotación; y

  3. El enfoque sociológico, para el cual la explotación pertenece a una localidad, a un territorio, caracterizado por relaciones humanas que traducen reglas y un entorno definido (Chia et al., 2003; apud Rossi, 2013).

El investigador Pierre Louis Osty (1978), formalizó el concepto sistema familia-explotación argumentando que:

  • la explotación agropecuaria es un todo organizado que no responde a criterios simples y uniformes de optimización; y

  • solo a partir de la visión que los propios agricultores tienen de sus objetivos y de su situación es posible comprender sus decisiones y sus necesidades.

Constató que la evolución de la explotación agrícola estaba muy ligada a la historia de vida de la familia involucrada.

De acuerdo con Rossi (2013), para construir el modelo estratégico del sistema familia-explotación, el EGEA propone un esquema conceptual que relaciona:

  1. Los objetivos o finalidades (F) que el agricultor busca alcanzar en la vida y en su trabajo;

  2. Las reglas (R) que delimitan el marco de sus acciones en una situación dada, para poder alcanzar sus objetivos; y

  3. Las acciones o decisiones estratégicas (DE), que son sus prácticas. (Ver: esquema en la Figura 1)

De esta manera provee una forma de subir desde las prácticas, que son directamente observables, hasta encontrar, a través de un principio de coherencia, las regularidades o reglas estratégicas que nos permiten alcanzar las motivaciones que las anteceden (Landais, et al., 1990; apud Rossi, 2013).

Figura N° 1: esquema conceptual del modelo estratégico del sistema familia-explotación

Fuente: Marshall, et, al, 1994; apud Rossi, (2013).

Como plantea Bourdieu, (1990), el concepto de sistema de estrategias de reproducción social sirve para interpretar el conjunto de estrategias a través de las cuales la familia busca reproducirse biológica y socialmente, lo que sería reproducir las propiedades que permiten mantener su posición social.

De acuerdo a esto, y siguiendo con el análisis de Bourdieu (1990), que establece una tipología de esas estrategias, entre las que se encuentran: las estrategias de inversión biológica, estrategias sucesorias, estrategias educativas, estrategias de inversión económica, las estrategias de inversión social, estrategias de inversión simbólica, todas están orientadas a la perpetuación o el aumento del capital en sus diferentes tipos. Todas estas estrategias son interdependientes y a su vez están todas entrelazadas, y se encuentran cronológicamente articuladas en la medida que las prioridades van cambiando durante el ciclo familiar (Bourdieu, 1990).

3. METODOLOGIA

La metodología de investigación se estructuró en dos etapas, realizadas simultáneamente: investigación teórica e investigación documental. En la investigación teórica, se llevó a cabo una revisión de libros, tesis, disertaciones y artículos científicos sobre la agricultura familiar y sus formas de reproducción social y económica.

A su vez, en la segunda etapa, se incorporaron artículos publicados en revistas nacionales e internacionales especializadas en el área, así como documentos de instituciones de investigación, gobiernos y universidades.

4. ESQUEMA CONCEPTUAL Y JERARQUÍA DE LAS ESTRATEGIAS DE REPRODUCCIÓN SOCIAL

Si interrelacionamos los conceptos de: - noción de estructura agraria (Caracciolo de Basco et al., 1981; Margiotta y Benencia, 1981); - noción del sistema de estrategias de reproducción (Bourdieu, 1994); - enfoque global de la explotación agropecuaria; y - el concepto de sistema familia-explotación (Osty, 1978); podemos llegar a comprender con mayor complejidad como, porque, cuando y donde son tomadas las distintas estrategias que van a cumplir con sus objetivos de reproducción social de los agricultores familiares.

Entre los factores tenemos:

Factores externos al establecimiento:

  • como la acción de los procesos históricos de conformación de la estructura agraria;

  • la acción del ESTADO con sus distintas políticas, (políticas de tierras y colonización, políticas de precios, políticas de inversiones públicas, políticas crediticias, políticas impositivas, políticas de investigación y extensión, y políticas de acción social y educativa);

  • la acción del MERCADO, a través de la comercialización, transformación y financiamiento;

Factores internos al establecimiento:

  • como la forma de TENENCIA DE LA TIERRA;

  • ESTRUCTURA ECONOMICA PRODUCTIVA, conformada por los recursos productivos, las características de la producción y las formas y tipos de explotación;

Factores de interface del establecimiento:

  • la relación del establecimiento con la ESTRUCTURA SOCIAL (población, estratos y sectores sociales, asociaciones rurales, familia rural, características culturales, niveles de vida, movilidad social, y marginalidad).

Entre los factores internos al establecimiento, la forma y tipo de explotación es primordial, y de acuerdo al uso de los recursos, organización, orientación, racionalidad, estrategias y resultados, nos va a dar una diversidad de agricultores familiares.

Entendiendo a la noción de “orientación”5 aquí analizadas, como orientaciones de un conjunto de agricultores familiares perfectamente acotado. Las orientaciones no son directamente observables sino una serie de manifestaciones verbales y de conducta que solo se vuelven congruentes al encontrarles una cierta direccionalidad inherente, la orientación. Las orientaciones pueden ser muy variadas, de acuerdo a los campos, situaciones y objetos de que se trate. Estas orientaciones pueden tener entre sí un grado de coherencia variable en los mismos actores. Las orientaciones, al contrario de las actitudes no están necesariamente enraizadas en la estructura de personalidad de los individuos. El concepto de “orientación” está vinculado al de racionalidad y al de estrategia.

El concepto de racionalidad implica un conjunto articulado de conductas en el cual se expresa la situación estructural de un tipo social en relación a los otros tipos sociales. La racionalidad sirve como aglutinante, consiente o no, del tipo social y aparece como mucho más unitario que las orientaciones.

En este sentido el concepto de orientación se halla a mitad de camino entre la racionalidad y el de estrategia, tanto en el grado de durabilidad como el grado de coherencia, en cada tipo social agrario.

Podemos plantear que la reproducción social de los agricultores familiares y el mejoramiento de la calidad de vida, se explica por las múltiples estrategias que ponen en práctica para la conservación o la apropiación del capital en sus diferentes tipos, esto es: “capital económico”, “capital cultural”, “capital social”, y “capital simbólico”.

Para alcanzar ese objetivo de reproducción social de su capital económico, cultural, social y simbólico los agricultores familiares tienen diversas estrategias, que se podrían sintetizar entre distintos niveles de prioridades y que deben cumplir determinados requisitos de orientación, y racionalidad que son y hacen a las estrategias:

  • Nivel Principal (objetivo): reproducción social del capital económico, cultural, social y simbólico;

  • Nivel Primario (reglas estratégicas): de inversión biológica, estrategias sucesorias, estrategias educativas, estrategias de inversión económica, y estrategias de inversión simbólica;

  • Nivel Secundario (reglas estratégicas-orientación) como: maximizar mano de obra familiar, minimizar riesgos, maximizar los ingresos brutos, disminuir costos directos y fijos, aumentar la escala de producción, aumentar el retorno por peso invertido, disminuir la penosidad al trabajo;

  • Nivel Terciario (reglas estratégicas): aumentar la diversidad de prácticas productivas interrelacionadas y diversidad de las actividades de reproducción;

  • Nivel Decisiones Estratégicas: distintas practicas productivas interrelacionadas;

  • Nivel de Resultados: sociales, económicos, físicos, ambientales;

  • Nivel de Interrelación y de Compatibilidad de Estrategias de Reproducción Social: Punto Óptimo.

En un sistema de familia-explotación cuando analizamos los niveles de resultados sociales, económicos, físicos, ambientales, vemos que ellos son el producto de los niveles de decisiones estratégicas de las distintas practicas productivas, y dichas prácticas derivan del nivel terciario de reglas estratégicas que tienen como requisito aumentar la diversidad de prácticas productivas y diversidad de las actividades de reproducción, y dicho nivel cumple con el nivel secundario de reglas estratégicas que es la orientación como, maximizar mano de obra familiar, minimizar riesgos, maximizar los ingresos brutos, disminuir costos directos y fijos, aumentar la escala de producción, aumentar el retorno por peso invertido, disminuir la penosidad al trabajo, cumpliendo con el nivel primario esencial de reglas estratégicas de inversión biológica, estrategias sucesorias, estrategias educativas, estrategias de inversión económica, estrategias de inversión simbólica, y así cumplir con el nivel principal que es el objetivo de reproducción social del capital económico, cultural, social y simbólico.

En el momento que analizamos un sistema de familia- explotación nos encontramos que está en su punto óptimo del nivel de interrelación y de compatibilidad de las infinidades de variables existentes en las relaciones socio-económicas, sus fuerzas productivas, y el sistema de estrategias de reproducción. El punto óptimo, consiste en organizar las distintas estrategias productivas de la explotación agropecuaria para garantizar el bienestar de la familia. En la agricultura familiar, este óptimo no busca la riqueza extrema a través de una sola variable, si no alcanzar la sostenibilidad y la resiliencia, el balance perfecto entre cuidar la tierra, alimentar al hogar, generar ingresos estables y valorar el trabajo familiar.

De acuerdo con Bourdieu, la existencia de cinco grandes clases de estrategias de reproducción, de inversión biológica, sucesorias, educativas, de inversión económica y de inversión simbólica, y el concepto de sistema de estrategias de reproducción como una forma de reintroducir la noción del tiempo y el análisis histórico, en el marco en el cual concibe las prácticas de los agentes. Si bien todas se encuentran entremezcladas y son interdependientes, están cronológicamente articuladas en la medida que las prioridades cambian durante el ciclo familiar. La familia es el núcleo a partir del cual sus miembros articulan acciones para garantizar su reproducción física y social, y es el ámbito donde se forman las disposiciones primarias de los agentes, es decir, el habitus, que se constituye en el principio de acción de sus prácticas sociales y, por lo tanto, de sus estrategias para la reproducción social (Bourdieu, 1994).

En la mayor parte de las conductas cotidianas, los agentes actúan mediante esquemas prácticos, que minimizan el equívoco y la imprecisión, en particular en las interacciones.

De acuerdo a lo analizado, planteamos un modelo de esquema conceptual que pretende relacionar los objetivos de los agricultores familiares, a través de las reglas estratégicas, para decidir cuáles serían las practicas productivas, sus resultados, lo que determinaría el punto óptimo de compatibilidad de infinidades de variables de un sistema-explotación (Ver figura N°2).

De esta manera provee una forma de subir desde las prácticas, que son directamente observables, hasta encontrar, a través de un principio de coherencia, las regularidades o reglas estratégicas que nos permiten alcanzar las motivaciones que las anteceden.

Figura N°2: Pirámide de niveles de decisiones estratégicas y reproducción social de los agricultores familiares.

Fuente: elaboración Sabanés, L. (2026).

Podemos observar que el funcionamiento de un establecimiento de un agricultor familiar está regido por un rumbo gobernado por el objetivo de reproducción social del capital económico, cultural, social y simbólico, y con base en dicho objetivo se van desarrollando las reglas estratégicas básicas de distintos niveles para al final decidir las estrategias productivas.

Todas estas estrategias son determinadas por variables de la estructura agraria donde se encuentre viviendo esa familia. Dicha estructura se encuentra compuesta por, la estructura social, dentro de la que el agricultor se desenvuelve con su sistema normativo, elementos culturales, y distintos procesos sociales que se pueden desarrollar dentro de la misma; la estructura de tenencia de la tierra que hace referencia a la forma en que los agricultores se relacionan con la tierra, cómo se la distribuye y los derechos que establecen para su uso; y la estructura económico-productiva con que cuenta. Todo esto influenciado por un Estado y sus respectivas políticas públicas, e influenciado de acuerdo a las circunstancias y procesos históricos.

A lo largo del tiempo, los agricultores familiares van cambiando sus estrategias por las transformaciones de la estructura agraria, llevando al agricultor familiar a modificar permanentemente la interrelación de una serie de elementos socio-económicos-productivos-técnicos-ambientales propios de la vida del agricultor y que a su vez actúan en forma interdependiente e intercondicionados. A partir del estudio de los componentes de la estructura agraria se puede llegar a tener un entendimiento de la heterogeneidad de los resultados, como así también la influencia que ejerce el Estado Nación.

Cabe resaltar que de acuerdo a las características de todas las infinidades de variables que intervienen en el análisis de la estructura agraria, y como se van modificando en cada momento de la historia, el agricultor familiar siempre va estar en un punto óptimo de compatibilidad de variables, que van a dar los mejores resultados físicos-económicos-sociales-ambientales posibles, en ese determinado momento, buscando el equilibrio entre la sostenibilidad económica, social, cultural y ambiental del sistema-explotación. (Trentin, 2025).

El concepto de punto óptimo del agricultor familiar no es estático; se adapta y evoluciona en función de las realidades socio-históricas y geográficas. Este punto de equilibrio ideal, que maximiza los resultados físico-económicos-sociales-ambientales, se reconfigura constantemente por factores externos e internos. El punto óptimo es un equilibrio dinámico que refleja la capacidad del agricultor familiar para ser flexible y resilientes. No es una fórmula única, sino una estrategia de adaptación continua que considera la interconexión de todas las variables para lograr la mejor calidad de vida posible, tanto para la familia como para el ecosistema.

El punto óptimo es la base de la pirámide de la figura N° 2, dado que es lo que uno percibe cuando se interioriza sobre un determinado sistema-explotación. Y desde la base de la pirámide se sube hasta llegar a conocer y entender los objetivos del agricultor familiar.

4.1. Modelo de Análisis de La Estructura Agraria Y Estrategias de Reproducción Familiar

Se definió este constructo teórico (véase Cuadro N° 2) como la configuración de elementos socio-económicos, técnico/científicos, productivos y ambientales del mundo rural, todos ellos interrelacionados, intercondicionados e interdependientes. Esta conceptualización se articuló a partir de la Estructura Agraria, el Sistema de Estrategias de Reproducción, la metodología del Enfoque Global de la Explotación Agropecuaria y los aportes derivados del concepto de sistema familia-explotación.

Dicha estructura agraria y estrategias de reproducción familiar están determinadas por el paradigma científico6 dominante, el cual influye en las relaciones entre el resto de las variables. Dentro de este paradigma, el modo de producción capitalista7 definirá el sistema socio-económico, caracterizado por la propiedad privada de los medios de producción y la existencia de trabajo asalariado, determinando así las relaciones socio-productivas.

El paradigma científico en el capitalismo se caracteriza por su enfoque instrumental y utilitarista, donde el progreso del conocimiento está intrínsecamente ligado a la expansión y reproducción del capital.

La relación entre el paradigma científico y el modo de producción capitalista es de profunda interdependencia. El capitalismo no solo utiliza la ciencia, sino que sus propias necesidades de acumulación de capital y generación de plusvalía han moldeado el desarrollo, la orientación y los métodos de la ciencia moderna.

Dentro de este modo de producción, se identificaron como componentes esenciales la estructura de tenencia de la tierra, la estructura económico-productiva, la estructura social y el sistema de estrategias de reproducción. Todos estos elementos se hallan interrelacionados con el mercado y con los fenómenos de las migraciones. Además, dichas variables están influenciadas por los procesos históricos de conformación de la estructura agraria y por la acción del estado mediante sus diferentes políticas públicas.

Con base en la interrelación, intercondicionamiento e interdependencia de estas variables, se establecerá una determinada realidad de los agricultores familiares y del mundo rural.

5. DISCUSIÓN

El análisis de la agricultura familiar se centró en la reproducción social de la familia como su objetivo principal, desmarcándose de la lógica de maximización de beneficios de la empresa capitalista. Se argumentó que la clave para comprender a la agricultura familiar residía en su inserción social, y que su meta principal era asegurar un ingreso bruto que garantizara la reproducción familiar, y no la obtención de una tasa media de lucro capitalista.

Esta lógica se sustentó en tres características fundamentales: la unidad indisoluble entre la explotación agrícola y la familia, el uso intensivo del trabajo familiar, y la naturaleza patriarcal de la organización. El resultado de esta estructura fue la capacidad de proveer alimentos a precios inferiores a los de la empresa capitalista. La agricultura familiar, basada en células domésticas, limitaba el recurso a la fuerza de trabajo externa y remuneraba el esfuerzo según los resultados de la unidad productiva, integrando las dinámicas patrimoniales y generacionales en sus procesos de decisión.

El propósito de la agricultura familiar era doble: la reproducción diaria y la reproducción generacional. Frente a las presiones macroeconómicas, las familias adoptaron un sistema de estrategias de reproducción, el cual trascendía la idea de reglas externas a los agentes sociales. La movilización estratégica buscó conservar o aumentar los distintos tipos de capital: económico, cultural, social y simbólico. A través de distintas estrategias como: biológicas, sucesorias, educativas, de inversión económica y de inversión simbólica.

La familia fue reconocida como el sujeto central de estas estrategias, articulando acciones guiadas por el habitus que, al ser internalizado, contribuía a la reproducción del orden social. Se consideró que las prácticas de los agricultores familiares en el contexto del agronegocio podían interpretarse como estrategias de resistencia.

Para el análisis de estas prácticas se propuso la integración del sistema de estrategias de Bourdieu con el sistema familia-explotación (Osty) y el enfoque global de la explotación agropecuaria (EGEA), que valoraba la razonabilidad de las prácticas por encima de la racionalidad economicista.

El logro de los objetivos de reproducción social se llevó a cabo mediante un sistema de estrategias sometido a la compleja interacción de factores externos (Estructura Agraria, Estado, Mercado), internos (tenencia de la tierra, estructura económica productiva) y de interface (estructura social).

Las estrategias se articularon en una jerarquía que se dirigía desde el objetivo principal hasta las decisiones estratégicas, pasando por reglas estratégicas primarias y secundarias-orientación. El concepto de punto óptimo se estableció como un equilibrio dinámico que representaba la mejor interrelación y compatibilidad de las variables (socio-económicas, productivas, ambientales) de la estructura agraria en un momento dado.

Este punto no es estático, sino que refleja la capacidad de adaptación y resiliencia del agricultor familiar, que reconfigura continuamente sus estrategias para garantizar la sostenibilidad económica, social, cultural y ambiental de su sistema. Este enfoque, al iniciar el análisis desde los resultados (punto óptimo) para ascender a la comprensión de los objetivos, validó el sentido práctico de Bourdieu, donde las acciones son consideradas razonables sin requerir un plan formal.

Cuadro N° 2: Modelo de análisis de la estructura agraria y estrategias de reproducción familiar

Fuente: Elaboración de Sabanés, L. (2026).

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1 Doctorando en Estudios Sociales Agrarios –Universidad Nacional de Córdoba - Prof. Universidad Nacional de Río Cuarto- Córdoba – Argentina. E-mail: [clique para visualizar o e-mail]acesse o artigo original para visualizar o e-mail. ORCID: https://orcid.org/0009-0003-2949-0429

2 PhD em Agroecologia e pós doc. em Demografia, Professor da Universidade Estadual do Rio Grande do Sul (UERGS) e do Programa de Pós-Graduação Desenvolvimento Amazônia Sustentável/Unifap. E-mail: [clique para visualizar o e-mail]acesse o artigo original para visualizar o e-mail. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3794-4246

3 Cesaratto (2018), apud Castillo y Arpe (2021), en la base de esta teoría se encuentra la idea de que la economía está formada por individuos que desempeñan la doble función de propietarios de los “factores de producción” (trabajo, capital y tierra) y de consumidores. En su calidad de productores, que es el aspecto que aquí nos interesa en mayor medida, estos reciben un rédito (salario, ganancia o renta) proporcional al aporte que el “factor productivo” poseído por algún sujeto cualquiera le ocasiona a la producción (el así llamado “producto marginal”). Este aporte puede ser matemáticamente determinado a través del “cálculo marginal” (o diferencial); del cual la teoría toma el nombre de marginalismo.

4 El diseño de la metodología EGEA se formaliza en Francia a partir de una serie de trabajos de investigación desarrollados por un equipo multidisciplinario del Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA-SAD), que instauran en la institución lo que se conoce como pensamiento sistémico. Este tipo de enfoque se sitúa en situación de ruptura con las corrientes científicas de tipo analíticas o positivistas, y se despliega en torno a los trabajos de Edgar Morin (Rossi, 2013).

5 De acuerdo con Caracciolo de Basco et al., (1981).

6 En este trabajo entendíamos que la noción de paradigma científico según Kuhn (1971) apud Capra (1982) es una constelación de realizaciones, incorporando conceptos, valores, y técnicas que son compartidos por una determinada comunidad científica y utilizados para definir problemas y soluciones. Esto sustenta teoría científica y estructura teórica en cuyo ámbito la ciencia se desarrolla. Hacer ciencia significa sustentar un paradigma, al mismo tiempo este legitima la propia ciencia. El paradigma científico contemporáneo, es invisible para quien sufre sus efectos, pero es lo más poderoso que hay sobre sus ideas. La noción de paradigma es, al mismo tiempo, lingüística, lógica e ideológica: es una noción nuclear (Morín, 1996).

7 El modo de producción capitalista es un sistema económico y social donde los medios de producción (como fábricas, herramientas y la tierra) son de propiedad privada. La principal característica es que la producción no está destinada a satisfacer las necesidades de la comunidad, sino a generar ganancias para los dueños del capital. Esto crea dos clases sociales principales, la burguesía, quienes poseen los medios de producción y controlan el capital y el proletariado, quienes, al no poseer medios propios, deben vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario para poder subsistir. El capitalismo se caracteriza por la internalización de las relaciones de producción e intercambio, mediante la integración de todos los recursos y trabajo a su forma de explotación. Dicha internalización es fraccionada por el ordenamiento jurídico-administrativo de los Estados Nación (De la Peña, 1978).